Resumen del Conflicto de Siria Enero 2011-Febrero 2012
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ANTECEDENTES:

Tanto EE.UU. como la Unión Europea han impuesto sanciones a los funcionarios del gobierno sirio. Por un lado, Washington está tratando de romper la creciente alianza estratégica entre Siria e Irán. También está tratando de detener el crucial apoyo que Siria le da a Hizbolá en el Líbano y a Hamás en Cisjordania.

El Medio Oriente desde que terminó la Segunda Guerra Mundial vivió entre el bloque occidental encabezado por Estados Unidos y el bloque soviético liderado por Rusia. Estados Unidos recurrió al espíritu religioso para levantar un muro de fundamentalismo que impidiera la filtración del comunismo ateo a los países islámicos, hecho que facilitó los golpes de Estado contra sus gobernantes, dando inicio en Siria, Egipto, Libia y otros países árabes y culminando con la creación de Al Qaeda. De esta manera, desde el año de 1945 hasta 1962, en Siria tuvieron lugar muchos golpes de Estado casi cada dos o tres meses sucedía uno.

Al presidente Bashar Al Asad se le da crédito por la labor que ha hecho desde su llegada al poder en el año 2000, llevando el país de un socialismo cerrado a una modernización en todos los ámbitos: apertura de universidades privadas y bancos extranjeros, tratados comerciales con los países árabes y europeos, etcétera. El régimen de Bashar Al Assad es un sistema laico que protege los derechos de la ciudadanía en su totalidad, un gobierno que da cabida a todos los credos manteniendo el equilibrio lejos del caos del fundamentalismo religioso.

La situación de Siria es muy diferente a lo sucedido en Túnez, Yemen, Libia, Egipto y Bahréin. En Siria, es una querella entre dos denominaciones religiosas: la alaawita y la sunita. Las protestas en Siria, al igual que en ocurrió en Túnez, Egipto y Libia, empezaron tímidamente en febrero 2011 convocadas a través de la redes sociales en demanda de libertades. Una de las principales exigencias de la oposición es la derogación de la Ley de emergencia en vigor desde 1963. Es complejo entender el conflicto en Siria, porque en él se conjugan múltiples factores y enemigos (externos e internos). Siria, ha sido desde siempre el bastión más importante de la resistencia árabe manteniendo en alto las banderas del panarabismo y del antiimperialismo.

En el actual conflicto sirio se mezclan todos los factores que antes su gobierno enfrentaba por separados: la agresión de Israel-EE.UU.; la disputa del poder con los sunitas (siempre han reclamado el poder por ser mayoría); la crisis internacional del capital; la intromisión de los sauditas (los wahhabistas apoyan la división de Siria con la creación de un Emirato en la ciudad de Daraa); la pretensión de un sector político de crear en la región de Deir El Zor un Comité Nacional de Transición inspirado en los mercenarios libios y apoyados por EE.UU., desde Irak; las conspiración del exvicepresidente sirio, Abdel Halim Kaddam, la venganza de su tio, Refat Al Asad, por ser excluido del poder. También existe otro factor que influye significativamente en el descontento y las movilizaciones del pueblo sirio es la anticultura del irrespeto a la dignidad humana que se manifiesta en los excesos cometidos por las fuerzas de seguridad del Estado, conocida como el Mujabarad. Esta organización ha jugado un papel desestabilizador del gobierno sirio.

La rebelión en Siria de 2011 es una serie de grandes manifestaciones populares, sociales y políticas. La suspensión de Siria de la Liga Árabe aísla un poco más al régimen del presidente sirio, Bachar Al Asad, un país en el que la "primavera árabe" comenzó con manifestaciones pacíficas de demanda de libertades y que ha cobrado más de 6,000 muertos, según Naciones Unidas. El Secretario General de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon, ha condenado el uso de fuerza contra los manifestantes catalogándola como "inaceptable".

· Al momento del levantamiento civil, Siria se encontraba bajo "estado de emergencia" desde 1962, teniendo suspendidas la gran mayoría de las leyes constitucionales que protegen a los ciudadanos. Fue entonces que el régimen instaló un estado policial, suprimiendo toda manifestación pública en discrepancia con el gobierno. Los disturbios civiles durante todos estos años fueron reprimidos con gran severidad, provocando en ocasiones decenas de miles de muertes. El gobierno sirio justificó el interminable "estado de emergencia" señalando el hecho de que Siria se encontraba en estado de guerra con Israel. El actual presidente Bashar Al-Assad se encuentra en el poder desde el 17 de julio de 2000 su partido actualmente domina la vida política siria, incluyendo el parlamento. El Frente Nacional Progresista es la única coalición del parlamento, compuesto principalmente por el Partido Baath.

CONFLICTO ACTUAL:

Los primeros movimientos de las protestas comenzaron el 26 de enero de 2011, cuando en Al-Hasakah, Hasan Ali Akleh derramó gasolina sobre sí mismo y se prendió fuego, realizando "una protesta contra el gobierno sirio", de la misma manera que Mohamed Bouazizi lo había hecho en Túnez el 17 de diciembre de 2010, desencadenando la Revolución de Túnez. Dos días después, una manifestación se llevó a cabo al anochecer en Ar-Raqqah para protestar por el asesinato de dos soldados de descendencia kurda.

En el mes de Febrero 2011, fue llamado a realizarse el "Día de la Ira" a través de medios sociales, como Facebook y Twitter. Los manifestantes exigieron reformas gubernamentales, en una manifestación masiva en Al-Hasakah, pidieron la salida del poder del presidente Al-Assad. Las autoridades sirias detuvieron a decenas de manifestantes.

En el mes de marzo, las manifestaciones de protesta comenzaron a escalar, simultáneamente llevadas a cabo en las principales ciudades de Siria, al-Hasakah, Daraa, Deir ez-Zor y Hama. En Damasco, los manifestantes coreaban "Dios, Siria, libertad" y consignas contra la corrupción. El palacio de justicia, la sede del partido Baath y el edificio de la empresa telefónica Syriatel, de Rami Makhlouf, primo del presidente, fueron incendiados por los manifestantes. Al-Assad realizó algunos gestos conciliadores, pero el público continuó agolpándose en los alrededores de la mezquita Omari en Daraa, donde se habían convocado más de 100.000 personas coreando sus demandas: la liberación de todos los presos políticos; procesamiento para los que mataron a tiros a manifestantes; la abolición de las leyes de emergencia implementadas desde hace 48 años, más libertades y un definitivo final a la corrupción generalizada. Líderes de la oposición siria en el ilio exigieron en París la deposición del presidente Al-Assad. El asesor de Al-Assad, declaró que la ley de emergencia se levantaría. El presidente Al-Assad aceptó la renuncia oficial de todo el gabinete sirio y emitió un decreto en el que elevó los salarios de los empleados del estado a partir del 1 de abril.

En el mes de abril Al-Assad nombró a Adel Safar como nuevo primer ministro tras la renuncia del gabinete anterior. El gobierno de Al-Assad, anunció que a las decenas de miles de kurdos que residen en el país se les concedería pronto la ciudadanía siria, negada durante más de 50 años. Unos 50.000 manifestantes que intentaron entrar a Damasco desde Duma fueron dispersados ​​por las fuerzas de seguridad con gases lacrimógenos, mientras que en el distrito de Barzeh, la violencia estalló cuando decenas de hombres armados vestidos de civil rodearon a unos 250 manifestantes reunidos frente a una mezquita. Al-Assad anunció la liberación de cientos de prisioneros "que no hayan participado en actos delictivos".

Durante el mes de mayo la ciudad de Banias estaba controlada por los manifestantes en la zona sur y las fuerzas de seguridad en la zona norte. Los líderes de la oposición Mouaz al-Khatib y Riad Seif, fueron detenidos por la policía secreta. Se realizaron marchas de protesta en las inmediaciones de Deraa, pero las fuerzas de seguridad sitiaron la ciudad. Amnistía Internacional informó que destacados políticos y activistas de derechos humanos se habían visto obligados a esconderse por amenazas. Los servicios secretos y de seguridad son acusados de detener, torturar y asesinar a niños que participan en las protestas antigubernamentales. Un niño de doce años de edad fue asesinado en Homs y otro niño de 10 años de edad fue detenido durante las reivindicaciones antigubernamentales. Hamza al Jateeb, un niño de 13 años de edad, fue detenido por las fuerzas del gobierno y brutalmente torturado, quemado y posteriormente asesinado.

En junio, las fuerzas leales al gobierno de Al-Assad lanzaron un asedio en Jisr-al Shughour. Más de 8500 sirios se marcharon a Turquía, donde debieron crearse al menos dos campos de refugiados.

En el mes de julio la inseguridad en Homs, obligaron a cientos de sirios a huir hacia el Líbano. El ejército reprime a los kurdos en la ciudad de Qamishli. El coronel Riad Al Asad (ningún vínculo con la familia gobernante), que desertó y se refugió en Turquía, anunció la creación del "Ejército Sirio Libre".

En agosto el presidente de EEUU, Barack Obama, exigió públicamente la salida de Al Asad y anunció la imposición de nuevas sanciones contra su régimen, entre ellas la prohibición a los estadounidenses de invertir en Siria.

En el mes de octubre Rusia y China ejercieron su derecho a veto en el Consejo de Seguridad de la ONU para evitar que se aprobara la resolución de condena a Siria por la represión contra los manifestantes que habían presentado Francia, Reino Unido, Alemania y Portugal.

En noviembre Siria fue suspendida de la Liga Árabe por utilizar la violencia excesiva contra los opositores. Rusia envió buques de guerra a aguas sirias para prevenir un ataque extranjero con el pretexto de llevar ayuda humanitaria. La Liga Árabe examinará nuevamente el caso de Siria, tras expirar el ultimátum para el cese de la represión y que se aplicara su plan de salida a la crisis. El canciller sirio, Walid Muallem, acusó a ciertos países miembros de usar a la Liga Árabe como "instrumento" para lograr llegar al Consejo de Seguridad de la ONU. Los sirios han condenado la decisión de la Liga Árabe, al considerar que es fruto de la estrategia conspirativa de terceros países que pretenden socavar la unidad, estabilidad y seguridad de Siria.

A inicios del mes de Diciembre 2011 la alta comisionada de las Naciones Unidas (ONU) para los derechos humanos Navi Pillay dijo que hay un estado de guerra civil en el país y que estos líderes deberían ser juzgados por crímenes contra la humanidad. Una serie de sanciones económicas implementadas por la Liga Árabe, Turquía y la Unión Europea están causando estragos en la debilitada economía de Siria. La oposición convocó a una huelga general en un esfuerzo por convencer a los empresarios sirios a que abandonen sus vínculos con el régimen. Siria aceptó el pedido de la Liga Árabe de enviar observadores a su país. Sin embargo, persisten obstáculos graves ya que Siria exigió a la Liga Árabe que deshaga las sanciones económicas y la suspensión del país de la Liga Árabe.

En Enero de 2012 el gobierno sirio evacuó al Ejército de las ciudades. El secretario de la Liga Árabe, Nabil al Araby, constató que el régimen sirio evacuó las armas pesadas de las ciudades y liberó a casi 3.500 prisioneros. El subcomandante en jefe del Ejército Libre Sirio, coronel Malik Kurdi, manifestó "solo hemos escuchado condenas y lamentos, pero eso no es suficiente". El grupo militar rebelde está integrado por unos 25.000 miembros que se encuentran dentro de Siria. El presidente Asad, en un discurso pronunciado a mediados de éste mes, aseguró que nunca ordenó disparar contra manifestantes y prometió un referéndum en marzo y juró combatir con "mano de hierro" el "terrorismo". El 11 de enero el periodista francés Gilles Jacquier, enviado especial de la televisión francesa junto a ocho personas perdieron la vida en un ataque en la ciudad siria de Homs, donde los combates se han recrudecido desde la llegada días antes de los observadores de la Liga Árabe. Igualmente un periodista belga sufrió heridas en un ojo, y un neerlandés también sufrió lesiones. Tras el asesinato del reportero, el presidente francés, Nicolas Sarkozy, exigió realizar una investigación al respecto.

Las autoridades suizas congelaron las cuentas bancarias del presidente de Siria, Bashar Al Assad, y de otros altos funcionarios sirios hasta por un valor de 53 millones de dólares. En total fueron bloqueados los activos de 12 empresas y 54 individuos implicados, entre los que figuran el presidente sirio, el jefe supremo Maher Assad y el ministro del Interior, Mohammed Ibrahim al Shaar. El Gobierno de Canadá también procedió a congelar los fondos de 33 líderes del Gobierno sirio y a 10 empresas estatales que se guardaban en bancos canadienses.

CONCLUSIONES:

Opinión de muchos extranjeros es que el régimen sirio parece estar inmerso en la autodestrucción desde hace 20 meses. Los líderes occidentales, la Liga Árabe y su aliada Turquía han vuelto la espalda al presidente Bashar Al Asad, imponiendo sanciones y pidiéndole que deje el poder. El presidente Bashar Al Asad ha manifestado que derrocará a la oposición y aseguró que no abandonará el poder. Igualmente el movimiento de protesta se niega a morir. Con este panorama la comunidad internacional se pregunta: ¿quién podría reemplazar a Bashar Al Asad?

Burhan Ghalioun

Cuando las ciudades de Siria se alzaron contra el régimen, los líderes del movimiento de protesta no pudieron ser detenidos o asesinados porque no tenían líderes. Fue un movimiento espontáneo, que hizo parecer que la revolución era imparable. La comunidad internacional se dio cuenta que no tenían con quien comunicarse como líder de la oposición.

Con la ayuda de Turquía, el pasado agosto surgió el Consejo Nacional Sirio (CNS), después de largas negociaciones entre grupos de base de jóvenes revolucionarios, veteranos disidentes, los Hermanos Musulmanes y líderes kurdos, eligieron a un académico, Burhan Ghalioun, como líder y aunque vive en París, Ghalioun era visto como un tecnócrata no polémico que podía aglutinar a los grupos laicos y religiosos y presentar al resto del mundo un frente unificado.

La secretaria de estado de EEUU, Hillary Clinton, celebró una reunión con Ghalioun y sus compañeros en Ginebra en el mes de diciembre recién pasado. El Reino Unido nombró un enviado para dialogar con la oposición siria. La Liga Árabe inició conversaciones con el Consejo Nacional Sirio. El consejo parecía ir avanzando, hasta que Ghalioun anunció que quería que el movimiento se fusionase con un grupo que lidera Haytham Manna.

Haytham Manna

A diferencia de los miembros del CNS, los del grupo de Manna, el Cuerpo de Coordinación Nacional, están mayoritariamente en Siria, rechazan la intervención militar extranjera y han mantenido conversaciones con el régimen. Así que cuando estos dos grupos tan distintos anunciaron la posibilidad de una fusión, sus aliados se enfurecieron. Los Hermanos Musulmanes supuestamente calificaron a Ghalioun de “dictador” y desde entonces ha habido movimientos para separarlo del cargo.

George Sabra

Es uno de los hombres que podría sustituir a Ghalioun, es un veterano disidente que salió de la cárcel en septiembre. Escapó del país hace semanas y se cree que tiene una gran base de apoyo tanto dentro de Siria como en el exilio.

Riad Al Asad

Dentro de la oposición siria quien cuenta con mayor apoyo es Riad Al Asad (no tiene ningún parentesco con el presidente), un ex coronel de las Fuerzas Aéreas que lidera el Ejército Libre Sirio, un grupo armado de militares desertores y civiles. Riad Al Asad ha mantenido conversaciones con Ghalioun, pero no logran ponerse de acuerdo en la mayor parte de los puntos fundamentales. Ghalioun quiere que los desertores usen las armas sólo para proteger a los civiles, mientras que Al Asad insiste en realizar acciones contra el Ejército.

La oposición libia logró apoyo internacional a las pocas semanas de iniciar sus protestas. Los sirios, un año después no han tenido el mismo éxito, principalmente porque no logran ponerse de acuerdo en lo que quieren. ¿Quieren o no hablar con el régimen? ¿Quieren o no una intervención internacional? ¿Debe la revolución tomar las armas o no? Los diferentes grupos pasan más tiempo peleándose entre ellos (comparando su tamaño, quién tiene más apoyo fuera de Siria, quién es el representante legítimo del pueblo sirio, etc.) que luchando contra el régimen. Hasta que logren la unidad y se pongan de acuerdo en algunas respuestas, ninguno de ellos sustituirá a Bashar Al Asad.